Es posible caminar en libertad y solidez, y llegar al momento presente en cada paso. Dondequiera que caminemos, podemos practicar la meditación.
Podemos abrir nuestros oídos a los sonidos que nos rodean y levantar los ojos para disfrutar de los árboles, el horizonte o las personas que nos rodean. Conscientes de nuestros cinco sentidos, sabemos que hemos llegado en el momento presente. Cada paso puede ser nutritivo y cada paso puede ser curativo.